Volkswagen XL1 – Una Nueva Era

Mil veces la industria de automóvil fantasea como crear un producto que escapara a los cánones normales del diseño más allá de las múltiples variantes que conforman la oferta mundial.

Muchísimos se quedaron con simples prototipos y sólo unos pocos ( como puede ser el Honda insight que tiene varios puntos en común con el XL1 ) pasaron a ser productos en serie.

Ahora es el turno de este sorprendente VW, que tendrá una tirada inicial en breve: apenas 250 unidades, aunque en la marca admiten que podrán incrementar esa cifra si la demanda aumenta.

Es tan novedoso por fuera como bajo su piel, con una tecnología que lo hace gastar tan sólo un litro de combustible cada 100km. Lo manejamos en Suiza para ver cómo y con que sensaciones lo logra.

OTRO MUNDO:

La conducción de este XL1 es tan extraña como su apariencia. No es para todo el mundo, sino para quien está dispuesto a hacer algunas concesiones con tal de subirse a uno de los productos más innovadores y ecológicos que se pueda adquirir.

Para empezar, la puerta abre hacia arriba como en una supercoupé, aunque esté lejos de batirse a duelo con una Ferrari, Lamborgini, o lo que elijas en término de presentaciones y comportamiento. Si se le parece en la posición de manejo, con asientos Sparco de fibra de carbono: muy baja, tendida, pero cómoda.

Una curiosidad es que el asiento de acompañante va un poco más retrasado para mejorar la postura de ambos ocupantes, ya que el ancho es reducido.

l dueño de un Vento, por ejemplo, notará que la dirección es muy pesada. sacarlo de un estacionamiento es toda una experiencia, porque a lo dicho, se suma la ausencia de espejos tradicionales, reemplazados por cámaras que devuelven imágenes en las contrapuertas.
Tiene cierre centralizado, pero a las ventanillas (en realidad, a una mínima porción de ellas) hay que bajarlas manualmente, todo sea por el ahorro de peso, que deja la balanza clavada en unos sorprendentes 795 kilos. El Interior es simple, con mucho de lo visto en el Up, el auto más barato de VW.

Cuando se pone en marcha, el motor Diesel (bicilindrico de 800 cm3 y 48 CV), vibra fuertemente y con un sonido latoso que se escucha por todos lados debido a la falta de aislantes. Pero mientras sólo uses el eléctrico (con una autonomía de hasta 50 km) ni te vas a dar cuenta que está encendido. Incluso “silba” mucho menos que otros eléctricos que hemos manejado y eso también se anotan los finísimos neumáticos.

La suspensión es más bien dura para llevarlo por la cuidad, y mucho de lo que pasa debajo del chasis se siente en el habitáculo. Pero se lo nota muy a gusto en las impecables autopistas europeas, donde su estudiada carrocería con un Cx de apenas 0,18 transforma al XL1 en lo más parecido a una flecha con ruedas.

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